Revista Noticias: Producción fotográfica de Marina Borensztein en Espacio Bresson |
  • Revista Noticias: Producción fotográfica de Marina Borensztein en Espacio Bresson

    “Aprendí a dejar de ser quejosa” Hija de Tato Bores y esposa de Oscar Martínez, reconoce que fue como una hoja al viento, hasta que una enfermedad la puso en su camino.

    PRINCESITA. Es la más chica de los Borensztein, tanto de los primos como de sus hermanos Alejandro y Sebastián. Dice que fue una niña mimada de su mamá y de su papá, Tato. desobedecí, fui prolija, no quería problemas.

    Cuando se enfermó de cáncer, supo que la enfermedad venía a decirle algo. Para ese entonces cuenta esta mujer rubia, sonriente, elegantísima en su tailleur rosa Dior-ya había leído decenas de libros de autoayuda (género que reivindica) y muchos
    autores de la llamada New Age, “Esos libros me salvaron la vida”, arranca.

    Y explica que fue gracias a esos textos y a mi equipo de médicos integrativos”, aclara- que logró no sólo sortear la enfermedad sino también rehacerse de cero.

    Hoy con tres libros publicados”Enfermé para sanar”. “Así me cuido yo”, y el timo. “Paz, amor y jugo verde” (Planeta)- se convirtió en una referente de la vida sana y la alimentación saludable. Lleva una dieta estricta de vegetales y ha abjurado por completo de azúcares, harinas y lácteos.

    Tiene miles de seguidores en Instagram y Facebook, a los que aconseja y acompaña desde las redes, transmitiendo en vivo desde su casa en Recoleta.

    NOTICIAS: ¿Nunca se tienta con nada por fuera de su dieta espartana? Harina

    Borensztein: Sí, me tiento. Pero esto que hago tiene fundamento científico porque el cuerpo responde a lo que uno si le das comida chatarra, se va a hacer adicto a la porque son alimentos adictivos. Cuando superás la abstinencia de esos alimentos adictivos, el cuerpo te dice: “Flaca, te avivaste”. Entonces si le das un jugo verde y muchos vegetales, ¿qué pasa? comida chatarra VIDA SANA. Lleva una dieta estricta de vegetales y ha dejado por completo los azúcares, las harinas y los lácteos, Intentó ser vegana, pero no es lo suyo.
    Que si no lo tomas, te agarra un “mono” (síndrome que da la abstinencia) de jugo verde

    NOTICIAS: ¿Y cómo sería eso?

    Borensztein: Como muchos vegetales, y cuando viajo, padezco de estas cosas. Pero me las arreglo. Si me voy a Punta del Este a descansar. ya saben que Marina toma jugo. Y si voy en auto, me llevo la licuadora.

    NOTICIAS: ¿No es complicado?

    Borensztein: No, además hay más gente celíaca o alérgica que no puede comer lácteos. En el exterior ya es ley nôbulo el menú para celíacos. Cuando voy en avión, pido menú vegano. Siempre ando con mis bolsitas de frutos secos, con mis frutitas… de todo come todo lo que quiere!

    NOTICIAS: ¿Su marido no se hincha

    Borensztein: No, ¿por qué? ¡Si lo pone feliz verme bien. Vuelvo a lo de antes: no me agarra antojo de azúcar como antes, cuando me venia antojo de torta, panqueque y waffles.

    Ahora estoy antojada de cosas saladas. Cuando viene el antojo, le digo a Oscar: “Hoy quiero… por lo general es Hoy quiero carne con papa y ensalada”. Intenté ser vegana y no me fue.

    NOTICIAS: ¿Hace terapia?

    Borensztein: No, hice muchos años. Ahora estoy de alta. Me di de alta yo misma. Soy libre del psicoanálisis (carcajada). Arranqué de pequeña, a los 18 y con la primera crisis existencial de No sé qué quiero estudiar”. Siempre sentí la necesidad de que al guíen me escuche.

    Tener una oreja y contención. Cuando salí victoriosa de la enfermedad, necesité mucho abrazo.

    Con la enfermedad me puse fuerte. Ojo, tuve momentos durísimos, pero tomé las riendas de mi cuerpo. Y ahora ando por la vida con mucha confianza.

    NOTICIAS: ¿A qué cree que se debió eso?

    Borensztein: A que senti que la enfermedad venía a contarme cosas que hacía rato quería escuchar pero que no escuchaba porque no prestaba suficiente atención. Finalmente, cuando el cuerpo se puso a los gritos y me dijo-iBastaaaa!”, dije:”¿Basta de qué?. Ahí hice el análisis con la información que tenia.

    Puse las piezas del rompe cabezas en su lugar. Y se me armó.

    NOTICIAS: ¿Qué siente que la enfermedad haya venido a “decirle”?

    Borensztein: Me en canta el I Ching y a Oscar también. Una noche, cuando recién arrancaba el proceso de la enfermedad, le pregunté al I Ching qué me venía a decir esta enfermedad. Me salió un hexagrama maravilloso, Comunidad con los hombres, que muta a La disolución. Me decía que tenía que entrar en la comunidad con los hombres, lo que hago con mi libro. Y la disolución hablaba de que para vencer la rigidez y el egoísmo, es menester recurrir a las fuerzas religiosas”

    NOTICIAS: ¿Y?

    Borensztein: Y me metí como de cabeza a mi espiritualidad, a abrir mi corazón, conecté con mis emociones profundas, con mis dolores más grandes.

    Rompí con un montón de barreras. Por eso digo que me di de alta: cuando tengo momentos de confusión o angustia, cierro los ojos, medito y se me acomoda la cabeza. Respiro, me calmo, no me enloguecio.

    NOTICIAS: ¿Tampoco corre al botiquín a tomarse nada?

    Borensztein: Nunca más tomé nada. Tenía ataques de pánico grosos con la enfermedad. ¡Tenía un susto! Tenía miedo de morirme, de que me duela. Ya no le tengo miedo a la muerte.. Pero ahora tengo muchas cosas para hacer acá. Me gusta mi vida, mi familia

    NOTICIAS: ¿Siempre le gustó o le gusta más ahora?

    Borensztein: Ahora me gusta más todo. Haber tocado fondo, conecta do con tanto sufrimiento físico… La radioterapia me pegaba mal, estaba muy cansada… Tuve ataques de pánico porque me bajaba la presión. Y nunca había vivido todo eso…

    NOTICIAS: Usted fue muy princesita, ¿no?

    Borensztein: Si, muy princesita. Soy la más chiquita de los Borensztein. de los primos y hermanos. Fui una mimada de mi mamá y mi papá.

    Eso estuvo lindo y no tan bueno.

    NOTICIAS: ¿Mal criadilla, quizás?

    Borensztein: No, protegida. Mis viejos tenían la cabeza abierta pero no se podía hacer cualquier cosa. Moto, no. Novio con moto, no. Aparecieron miles y les eché flit. Nunca

    NOTICIAS: ¿Y era malcriada con sus hermanos?

    Borensztein: No. Mi hermano mayor, Alejandro, me tenía como de hijita, me lleva casi diez años. En cambio con Seba somos re compinches, somos contemporáneos, salimos minutos. Es maravilloso tener estos hermanos porque me siento muy protegida por ellos.

    NOTICIAS: Usted es muy del amor. Y cada cinco minutos nombra a su marido…

    Borensztein: Sí. Lo amo. Me apoya al ciento por ciento. Amo su ser la familia que armamos.

    Oscar se parece mucho a papá. Es como un gran árbol, un palo borracho gigante, es muy contenedor. Durante el primer año de relación estuvimos abrazados durante horas. Necesitaba esa protección y cuando lo conocí, sentí: “Al in estoy en casa”. Es un gran hombre, así como era papá. Una persona honesta que cumple con su palabra.

    Puedo irme la India pero tengo que saber que lega la noche y él está en casa. Es ni compañero, mi amor.

    NOTICIAS: Hablamos del amor. Halemos de lo que no tolera.

    Borensztein: Los yo afectados, eso le ponerse por delante de la realidad quejarse. Trato de hacer lo mejor posible con lo que tengo. No me baño el yo afectado porque fui así. Pero con la enfermedad aprendí mucho comprendí cosas de golpe y ciertas cosas de la gente, hoy, me enojan nucho. Que se quejen todo el tiempo, por ejemplo. Aprendí a dejar de ser quejosa. ¡Y lo dice una judía que fue muy quejosa!

    Oscar se parece a papá. Es como un gran árbol, muy contenedor. Una persona honesta que cumple con su palabra. Eso enamora a todas las Susanitas como yo.

    Por: Fernanda Sandez

Tel: (5411) 2152-0000